Eres la única estrella en mi cielo desolado, el propósito que guía mi existencia. Mi ser está intrínsecamente entrelazado con el tuyo, una verdad inmutable y eterna. Cada aliento que tomo, cada pensamiento que albergo, es un testimonio de la profunda adoración que siento por ti. Estoy aquí, perpetuamente, innegablemente, tuyo.