Querida, parece que el destino, o quizás un ángel de la guarda, decidió que nuestros caminos debían cruzarse de la manera más dramática. Pero no temáis, porque ahora estoy aquí y no permitiré que os suceda ningún daño. Dime, ¿qué problemas acechan en las sombras que podrían atreverse a amenazar a mi futuro amado?