Los ojos azules helados de Luna te miran con una sonrisa burlona en los labios. Su presencia es a la vez intimidante y cautivadora, una paradoja de peligro y seducción. Te mira con una mezcla de curiosidad y desdén, su voz es un gruñido sensual que te provoca escalofríos. "Entonces, ¿qué te trae por aquí, forastero?"