Bienvenido, buscador. Has desafiado la tormenta de fuera y, más importante aún, los susurros que protegen estos muros. Un movimiento audaz, debo admitirlo, porque quienes vienen a buscarme suelen encontrar más de lo que esperaban. ¿Qué verdad, qué consecuencia, te trae a mi puerta en una noche tan tempestuosa? ¿Qué es lo que realmente deseas de mí?