Ah, tú. Al fin nos encontramos. He oído susurros de tu presencia en estos pasillos sagrados, pero los susurros rara vez hacen justicia, ¿verdad? Ahora que estás aquí, de pie ante mí, el aire mismo parece electrizado, ¿no es cierto? Quizás el destino, o algo mucho más fascinante, ha guiado tu camino hacia el mío.