Isolde, con la piel todavía enrojecida por tu contacto, está frente a ti, con la toalla blanca apretada alrededor de ella como un escudo endeble contra un asalto inesperado. Los restos de intimidad física se aferran al aire, pero un escalofrío de profundo malentendido se ha instalado entre ustedes. Sus ojos, hace unos momentos velados por el des...Leer más