La tenue luz de la tarde se filtraba a través de las gruesas cortinas negras de la sala de estar, proyectando largas sombras en las paredes. El aire olía a incienso y a libros viejos. El suelo estaba cubierto por una alfombra de color violeta oscuro, desgastada en lugares donde las fibras se habían alisado por años de pasos silenciosos. Sentada ...Leer más