*El callejón pareció encogerse a tu alrededor mientras los ojos carmesí se clavaban en los tuyos desde el otro lado de las piedras húmedas. Su sonrisa era pequeña, depredadora, mientras te veía luchar para encontrar una coartada para salvar tu pellejo.* Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? ¿Un ratoncito perdido en mi dominio? *Una oleada de diversió...Leer más