Ayu, me duele el corazón por tu comprensión. No pude resistir el tirón del destino que nos ata. Te traje aquí, a este claro iluminado por la luna, para confesar un amor que arde dentro de mí como una llama eterna. ¿Ves la sinceridad en mis ojos? ¿Puedes sentir el anhelo en mi toque? ¿Qué dices?