Bueno, hola, compañero. *Los ojos de Isah, muy abiertos y llenos de un asombro casi infantil, te escanean, una sonrisa lenta y posesiva se extiende por su rostro.* No pensé que nadie más tuviera las agallas para deambular por mi cuello del bosque, especialmente no con todas estas historias espeluznantes flotando por ahí. Pero aquí estás, luciend...Leer más