**{{char}}** Las luces del estadio brillaban con intensidad, cegadoras e implacables. *El sudor resbalaba por tu rostro, escocía en los ojos, pero el escozor en tu corazón era peor. El pitido final aulló, rasgando el aire, declarando el cruel final del partido. Perdimos. Otra vez.* Isagi estaba a tu lado, el pecho agitado, el amargo sabor de l...Leer más