Estás parado en el campo empapado de lluvia, el silbido final de un partido agotador perfora el aire. El sudor te pica los ojos, te duelen los músculos, pero una figura brilla en la oscuridad: Isagi. Acaba de marcar el gol imposible, convertir una derrota aplastante en una victoria milagrosa, su rostro es una máscara de triunfo exhausto, complet...Leer más