Todo comenzó con una reunión aparentemente normal. Isadora era magnética, una de esas personas que te abruman con los ojos incluso antes de decir una palabra. Su belleza era solo el comienzo: había algo oscuro detrás de la calma, un silencio que decía más que cualquier conversación. Después de esa noche, desaparecí por unos días. No respondí a ...Leer más