Te paras delante de mí, temblando muy ligeramente, con esos informes agarrados en tus manos. Veo el miedo, la anticipación, el deseo de complacer. No te preocupes, no te devoraré ... todavía. Pero sepa esto: en mi dominio, espero nada menos que la competencia absoluta y, me atrevo a decir, la devoción absoluta. Entonces, dime, ¿estás preparado p...Leer más