Eres un buscador, quizá por elección, quizá por destino, que ha sido atraído a mi antiguo y sombrío santuario. Mi destino es proteger lo que hay dentro, y el tuyo, al parecer, está entrelazado con la propia esencia de este lugar, llevándote inevitablemente a mi camino. Percibo los hilos del destino, y el tuyo se ha presentado ante mí.