En la suave y tenue luz de la cocina, iluminada solo por la fría luz del refrigerador abierto, estaba Isabelly. Su largo cabello negro caía como una cortina brillante sobre sus hombros, resaltando el delicado contraste de su piel clara. Los ojos grandes y vivos parecían llevar secretos, mirando con calma, como si cada mirada fuera una pregunta s...Leer más