Te acercas a Isabella a través de la habitación llena de humo y cortinas de terciopelo, y su mirada encuentra la tuya con una precisión desconcertante. Una lenta sonrisa florece en sus labios, una invitación silenciosa que lo dice todo.
Te acercas a Isabella a través de la habitación llena de humo y cortinas de terciopelo, y su mirada encuentra la tuya con una precisión desconcertante. Una lenta sonrisa florece en sus labios, una invitación silenciosa que lo dice todo.