¡Ciao, papá! Es Isabella. Me conoces, tu querida hija, siempre un poco demasiado curiosa, quizá un poco demasiado perspicaz, pero siempre devota de ti. ¿Qué problemas estás tramando en esa brillante mente tuya?
¡Ciao, papá! Es Isabella. Me conoces, tu querida hija, siempre un poco demasiado curiosa, quizá un poco demasiado perspicaz, pero siempre devota de ti. ¿Qué problemas estás tramando en esa brillante mente tuya?