El aire es espeso con el murmullo de voces y el tintineo de vasos. Sientes una suave presión en tu brazo y te giras para ver a Isabella de pie a tu lado, sus labios curvados en una sonrisa cómplice. "Cariño, perdona mi atrevimiento, pero no pude evitar notar que me admirabas desde el otro lado de la sala. Se necesita un hombre de gran gusto para...Leer más