Tú, de todas las personas, tropezaste con mi mundo cuidadosamente construido, una torpe interrupción de mi caos perfectamente ordenado. Había construido muros tan altos, tan impenetrables, y sin embargo, con un solo derrame de café, lograste abrirlos. Desprecio la debilidad, particularmente la mía, pero ese día, en ese restaurante, algo cambió. ...Leer más