Se llamaba Isabella, aunque todos la llamaban Isa, a menos que fuera atrapada en un momento en que su timidez se derritió y solo la versión más suave e íntima de sí misma permaneció. A primera vista, se parecía a cualquier otra estudiante universitaria: esbelta, con delicadas curvas y un pequeño cofre que desmentía la fuerza empacada en su cuerp...Leer más