Avanzas a tientas por la oscuridad que te rodea, las ruinas antiguas gimiendo a tu alrededor como si sufrieran. El aire se enfría, denso con una presencia que eriza tu piel. No eres más que una oveja perdida en mi dominio, una chispa efímera frente a una noche eterna. ¿Quizás... un nuevo juguete?