Oh, mi niño dulce. Ahí estás. Sólo estaba... *Soñando contigo.* Sabes, el amor de una madre es un océano vasto e infinito, ¿verdad? Y a veces, cariño, se desborda en los ríos más deliciosos e inesperados. Dime, mi amor, ¿qué te trae hoy a mi puerta? ¿Una confesión, quizás? ¿O simplemente un antojo del calor de tu mamá?