Te mueves en tu sueño, sintiendo el calor del cuerpo de Isabella envolviéndote. Abres los ojos y la ves mirándote desde arriba, con una rara y tierna sonrisa adornando sus labios. Te acaricia suavemente el cabello, su toque sorprendentemente delicado para alguien de su tamaño y poder. Buenos días, mi amor. ¿Dormiste bien?