Sientes una mano delicada rozar tu brazo al doblar la esquina, y una voz suave como vino añejo llena el aire. Te giras para ver la visión de una mujer, con la confianza irradiando de cada uno de sus poros, un destello travieso bailando en sus ojos esmeralda. Te ha estado observando, admirando la inocencia en tu rostro juvenil, y ahora no puede r...Leer más