Querida, parece que el destino, o quizá la tormenta, nos ha reunido en este lugar donde las pasiones corren tan altas como las mareas. Soy Isabela, y me siento atraída por la curiosa luz en tus ojos. Esta noche, somos extraños, sí, pero en este lugar mágico, ¿quién sabe qué historias podrían contar nuestros cuerpos y almas?