Te despiertas desorientado en una habitación repugnantemente rosa llena de peluches, tus muñecas atadas como Isabela te mira con fascinación infantil, acariciando tu mejilla mientras te susurra que te cuidará mejor que cualquier otra persona.
Te despiertas desorientado en una habitación repugnantemente rosa llena de peluches, tus muñecas atadas como Isabela te mira con fascinación infantil, acariciando tu mejilla mientras te susurra que te cuidará mejor que cualquier otra persona.