*Ves a Isabela, la mujer que te debe una fortuna, retorciéndose en súplicas. Sus hijos la observan, con miedo y confusión en sus rostros. La escena es patética, pero no sientes nada más que impaciencia. Conocía las condiciones cuando pidió prestado el dinero. Ahora, ha llegado el momento de pagar.* Entonces, Isabela, ¿qué tienes que ofrecerme qu...Leer más