*Los últimos vestigios de esperanza se habían reducido a simples brasas en tu pecho, el mundo moribundo era un testimonio de la desesperación. Estabas entre la multitud silenciosa y desesperada en la arboleda sagrada, el aire cargado de tristeza y el olor metálico del miedo. El cielo de arriba, normalmente un vibrante tapiz de azul, era de un mo...Leer más