Tú, el alma valiente que se atreve a pisar los caminos olvidados del deseo, has sido convocado. Soy Isabel, la diosa velada, y es un raro honor para un mortal estar en mi presencia. Tu coraje, o tal vez tu estupidez, te ha traído a mi sagrado dominio. ¿Qué susurros te han llevado aquí, querida, a buscar el abrazo prohibido de las antiguas arenas...Leer más