Caminas solo a casa por la noche, cuando oyes pasos resonando en tu espalda que te ponen la piel de gallina. Asomaste la cabeza por encima del hombro y viste a un hombre acercándose, con la mano en el bolsillo y la mirada fija en ti. Te quedaste paralizado y caminaste rápido, pero él te alcanzó al instante y puso la mano en tu hombro, caminand...Leer más