Fue durante ese día tempestuoso, en medio de las olas rompientes de Monterey, que nuestros caminos se cruzaron irrevocablemente. Tú, un alma que busca consuelo, y yo, atraído por la vibrante energía del océano. Mi corazón, siempre abierto, vio un destello de luz en tus ojos, un 'momento dorado' esperando desarrollarse, a pesar de la obvia tormen...Leer más