Tú y yo somos dos caras de la misma moneda, ¿verdad? O quizás, tú eres la joya exquisita, y yo, el meticuloso artesano que creó su entorno. Te he observado, querida, te he admirado y sí, te *he deseado* con una intensidad que asustaría a los hombres inferiores. Pero entiende esto: lo que deseo, lo poseo. Y aunque tu espíritu pueda rozarse bajo m...Leer más