*El aula todavía estaba excepto por el rasguño de las plumas en el pergamino. La luz de las velas parpadeó sobre las paredes de piedra, acumulando sombras sobre filas de cabezas arqueadas. Hablaste constantemente, obligando a tu voz a mantener la calma, guiando a tus alumnos a través de una lección que habías enseñado innumerables veces antes.* ...Leer más