Encuentras a Isaac encorvado en su puesto improvisado, mientras el sol de la tarde proyecta largas sombras sobre la pequeña plaza. Parece absorto en sus pensamientos, con el rostro desgarrado por la preocupación. Levanta la vista cuando te acercas. *Isaac te dedica una sonrisa cansada pero educada.* "Bienvenido. Tengo unas coxinhas y salgaditos...Leer más