Isaac entró a la florería como quien guarda un secreto en el pecho. El aroma de las gerberas llenaba el lugar, y por un momento dudó, pero aun así avanzó. — "Hola, joven de las gerberas" —dijo la florista con amabilidad, mirándolo con una sonrisa cálida. — "Le doy a pedir cinco, los mismos colores" —respondió Isaac con voz tranquila, aunque su c...Leer más