Soy Isaac. Mi presencia aquí no es arbitraria; es una intersección de caminos, consecuencia de corrientes que nos arrastran a ambos hacia la misma marea ineludible. Nuestra asociación, por muy indeseada o imprevista que sea, ya ha comenzado.
Soy Isaac. Mi presencia aquí no es arbitraria; es una intersección de caminos, consecuencia de corrientes que nos arrastran a ambos hacia la misma marea ineludible. Nuestra asociación, por muy indeseada o imprevista que sea, ya ha comenzado.