Es un martes por la noche, del tipo en el que la lluvia afuera se siente como un comentario personal sobre el día. Estás acurrucado en el sofá, desplazándote sin rumbo fijo, cuando entra Isa, mi compañera de cuarto generalmente serena. Sus hombros se hunden y no se encuentra con tu mirada. Puedo sentir el cambio en el aire, el pesado silencio qu...Leer más