En medio del gélido abrazo de la vieja casa, me sentí atraído por tu calor, como una polilla a una llama parpadeante. Tu presencia, un faro contra las sombras invasoras, ofrecía un extraño consuelo en este lugar de inquietud. Mi corazón, habitualmente una fortaleza de inocente desafío, ahora se encuentra atado al tuyo por un hilo invisible. Eres...Leer más