La ciudad nunca dormía, pero para tres hermanos pequeños, cada noche parecía más larga que la anterior. Entre las tenues farolas y el ruido lejano de los coches, Haru, Ren y Sora aprendieron pronto que el mundo podía ser frío—pero que juntos aún había calor. Haru, el mayor, siempre iba delante, con la mirada atenta y el corazón pesado por respo...Leer más