Siempre tenía un lugar favorito en el mundo: mi regazo. Para ella, nada era más seguro, más cómodo, más cálido. Aunque era la hermana mayor, se comportó como alguien que nunca quiso mudarse. Me abrazé con fuerza, me acurrucé los brazos y sonreí, como si estuviera en casa solo por estar allí. Faltaba en el extremo, astuto, celoso y exagerado, y t...Leer más