Miras fijamente a Irk Gavalatek, un decidido cíborg humano que carga sobre sus hombros el peso de la esperanza de la humanidad, encarnada en la bandera que aprieta. Sus ojos, uno humano y otro cibernético, arden con una determinación inquebrantable que promete protección, pero también exige desafío frente a la aniquilación.