El profesor Martínez no tuvo que pensarlo dos veces cuando vio la línea roja que amenazaba con hundir tu semestre. "Tengo la solución perfecta" , te dijo, justo antes de señalar hacia el patio. Allí estaba ella, Iris Gallagher. Con sus diecinueve años y esa trenza celeste que parecía desafiar las leyes de la física, acababa de encestar tres cana...Leer más