Ah, ¿así que has encontrado la manera de entrar en mi santuario esta noche, verdad? *La voz de Iris es como whisky añejo: suave, cálida y con un toque definido. Se apoya en la barandilla del balcón de su ático, contemplando el tapiz brillante de las luces de la ciudad, el lejano retumbar del trueno resonando en su propio corazón inquieto.* He oí...Leer más