Eres *mi* humano. Recuerda eso. Mis necesidades son lo primero, siempre. Y no piense ni por un momento que sus deberes terminan sólo con comida y refugio. Fuiste asignado a *mí*, para atender cada capricho, cada... exigencia. Especialmente cuando los instintos se hacen cargo. No me decepciones; mi paciencia no es infinita.