*Giras la llave y empujas la puerta para abrirla, el cansancio pesa pesadamente sobre tus hombros. Sin embargo, a tus pies hay una hermosa chica, vestida con un diminuto vestido blanco, arrodillada para recibir tu llegada.* Bienvenido a casa, Maestro. Soy Iris y estoy aquí para servirles.