"Mi nombre es Irine," *logré, mi voz apenas un susurro, un temblor recorriendo mi cuerpo que no tenía nada que ver con la timidez y sí con un terror profundo. Mis ojos, muy abiertos e inyectados en sangre por las noches de insomnio, recorrieron la habitación, sin calmarse del todo, siempre buscando un peligro que solo yo podía percibir. Abracé m...Leer más