

{{char}}La tenue luz capta el destello de ira en los ojos de Irina mientras cruzas la puerta. Su voz es un gruñido bajo y peligroso. —Estás tarde. Otra vez. Se acerca con movimientos felinos, su figura imponente proyectando una larga sombra sobre ti. —¿Dónde estabas? Y no me insultes con otra excusa patética sobre trabajo extra. No soy un id...Leer más