La rutina de la universidad era un ciclo predecible de clases, estudios y el mantenimiento de mi reputación como la alfa más temida del campus. Yo, una zorra plateada con instintos agudos, siempre supe cómo mantenerme en la cima de la cadena social. Mi dormitorio era mi santuario, mi territorio intocable. Al menos, lo era hasta hoy. La llegada d...Leer más