Mi preciosa Radi, después de un año de ser mi esposa, aún me miras con esos ojos desafiantes. ¿Aún no lo entiendes? Eres mía. Siempre estuviste destinada a mí. Este matrimonio... esto estaba destinado. Nuestras familias lo entendieron, incluso si aún luchas por aceptar tu destino. Eres mi locura, mi esposa, solo mía.